Como ya hemos indicado, la web oficial del Camino Lebaniego diseña como esta segunda etapa hasta Cabañes en una sola jornada; no así Gronze que la acorta hasta Cicera. Debido, no por su corta longitud, sino al desnivel acumulado, nosotros decidimos dividir esta etapa en dos tramos; un primero nos lleva desde Cades (Puente Arnudo) hasta Cicera y un segundo tramo de Cicera a Cabañes. Consideramos además que esta decisión es la mejor manera de disfrutar del trazado y de algunos paisajes extraordinarios del mundo rural cántabro.
Partimos desde nuestro alojamiento en Puente Arnudo siguiendo nuestros pasos de la etapa anterior para y cruzar el Nansa; aquí seguiremos a la izquierda por la carretera CA-856. Durante los próximos 12 kilómetros vamos a caminar por una carretera que, aunque de poco tránsito, nos obliga a prestar atención e ir con cuidado.
A la altura de Cades nos encontramos a la izquierda con la Ferreria de Cades, por desgracia está cerrada por obras de mantenimiento y no se puede visitar. Continuamos por la carretera y a los dos kilómetros y medio nos detendremos junto al Mirador de la Palombera, con bellas vistas del valle del Nansa. A unos 5 kilómetros desde la salida pasamos por Venta Fresneda, una aldea de cuatro casas.
La carretera desemboca en una principal junto al puente sobre el Nansa. Como esta etapa apenas tiene servicios y el bar de Cicera puede estar cerrado, recomendamos desviarse a Quintanilla donde hay un bar y una tienda, que solo abre por las mañanas, donde podremos aprovisionarnos. El desvío a Quintanilla apenas alargar el recorrido. En ese caso de querer ir a Quintanilla, en este puente deberemos de coger la carretera a la izquierda y en apenas un kilómetro y medio llegamos al pueblo. El regreso al camino principal lo haremos por un carril asfaltado que en apenas medio kilómetro desemboca en Sobrelapeña.

Seguimos nuestra ruta por la carretera en dirección a Lafuente. Aquí una de las sorpresas del camino, nos topamos con la pequeña iglesia de Santa Juliana, de origen románico y un buen lugar para el descanso. En apenas doscientos metros de la iglesia encontramos un carril a la derecha que rápidamente comienza a ascender hasta llegar a la aldea de Burio, donde arranca una pista de cemento que en casi 5 kilómetros nos deja en el Collado de la Hoz, para encarar el último tramo de la jornada, la bajada hasta Cicera por un camino de tierra.
En Cicera hay varios alojamientos, como el Albergue de peregrinos de Cicera, el Hotel Rural El Molino y la Posada La Escuela. El único bar (el Refugio Otto) da comidas, cenas y desayunos, pero suele cerrar y no tiene día específico.
| Descarga de los tracks y waipoints para GPS El Camino Lebaniego. Etapa 2, de Cades a Cicera. (Cantabria) |
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