Recorriendo Guadalajara a través de sus sendas

Agua y cascadas en el Duratón

Este fin de semana hemos decidido salir de los límites provinciales y buscarnos una sencilla ruta por la provincia de Madrid, por ejemplo. La idea era buscar algunas cascadas, que en Madrid hay muchas, aprovechando el deshielo de las copiosas nevadas de las últimas semanas. Dudamos si acercarnos a la Chorrera de San Mamés, una cascada de unos treinta metros de altura y de gran belleza natural sobre el arroyo del Chorro; pensamos también en acercarnos a las Cascadas del Purgatorio sobre el Arroyo del Aguilón de Navahondilla en la ladera norte de Cuerda Larga en el término de Rascafría o por el contrario visitar la Chorrera de los Litueros en Somosierra, que era la única que no conocíamos. Decidimos hacer una pequeña ruta mañanera hasta esta misma cascada. Para llegar a esta cascada desde Guadalajara hay que seguir por la N-320 hasta la A-1 y alcanzar el Puerto de Somosierra, pero saliendo previamente en la salida 90 que llega al pueblo de Somosierra. Hay lugares para aparcar, por lo que no es difícil dejar el coche. Nosotros decidimos dejarlo allí y descender caminando como un kilómetro y medio por la vieja N-I, que por cierto no tiene salida. A la derecha sale un pequeño carril que lleva a algunas fincas y es el camino principal para ascender al pico Tres Provincias o Cebollera Vieja de 2.128 metros. A un centenar de metros una puerta cierra la finca. Conviene recordar que aunque se traspase la puerta, hay que dejarla cerrada para que los animales no se escapen. Poco después se cruza un primer arroyo, el de Las Pedrizas, que hoy traía bastante agua y nos obligó a hacer malabarismos en las piedras que servían para cruzarlo; poco después se puede cruzar el arroyo de la Peña del Chorro, que es el que forma la casca. Estos dos arroyos, una vez que se juntan, forman el río Duratón, por cierto con espacios naturales de gran belleza que se pueden disfrutar y admirar. https://youtu.be/PXKJDw0mhac Para admirar la Cascada de los Litueros en todos su esplendor, tenemos dos posibilidades. Por un lado nada más cruzar el primer arroyo, a la derecha, sale una trocha poco definida que va  ascendiendo y que termina en las pistas y carriles que crestean por la sierra. La sendita nos deja cerca de un mirador natural de piedra donde podemos ver el chorro en todo su esplendor y belleza e incluso una bella cola de caballo de más de 30 metros de altura. Por otro lado podemos llegar hasta la parte de inferior del chorro caminando por una senda que parte a la derecha antes de cruzar el segundo arroyo, y que va por el lado izquierdo en paralelo a este por la parte de abajo. Aquí solo admiraremos la parte inferior de la cascada, pero que también merece la pena disfrutarla. Para regresar a Somosierra decidimos volver por el mismo camino. Estas son algunas fotos de la jornada.

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