Recorriendo Guadalajara a través de sus sendas

El río que se llevan

Salto de Poveda

Salto de Poveda

Tras la tempestad viene la calma y tras los días de temporal de lluvias y nieves llega siempre el buen tiempo que invita a salir al campo y a disfrutar de la Naturaleza, especialmente cuando las lluvias y las nieves han regado con abundancia estas tierras.

Pensé, que con este paréntesis en el tiempo, que sería un buen momento para volver al Alto Tajo y contemplar tres de las cascadas más espectaculares del río: el Salto de Poveda, la Cascada de la Escaleruela y la Cascada del Campillo y parar un rato en el Puente de San Pedro.

Salto de Poveda

Salto de Poveda

La primera cascada visitada fue la del Salto de Poveda; llegar hasta ella no es difícil y es un grato paseo, sólo hay que llegar a Poveda de la Sierra, descender hasta el puente que cruza el Tajo y coger un camino que parte desde este punto y llega tras unas cuatro kilómetros hasta las Casas del Saltio, que están reconvertidas en un alberge. Antes de llegar a las casas hay un aparcamiento y siempre suele haber sitio. Desde el parking sale la senda que nos lleva al salto y podemos descender y casi tocar el agua. En estos días, tras las lluvias y el deshielo, la cascada se muestra espléndida, salvando las distancias se parece a las cataratas del Niágara. Son miles y miles de litros de agua los que se despeñan por el salto brindando imágenes impresionantes para guardar en la retina y en las cámaras de fotos o en los móviles.

La siguiente cascada está junto al Puente de San Pedro, se puede llegar por la pìsta del Tajo, pero decidí ir por carretera por no saber el estado en que se encontraba dicha pista, ya que son como 25 kilómetros rí abajo. En esta pista se encuentra la cascada de la Falagüera, me dijeron que estos días lleva mucha agua, novedad, pues no es habitual que ocurra.

La cerretera que lleva de Poveda y Peñalén al cruce con la de Zaorejas, a ambos lados, hay un inmenso pinar. El viento y las nevadas de estos días han arrancado muchos pinos que se puede ver desde la carretera, es un espectáculo triste contemplar en el suelo cientos de pinos.

La Escaleruela

La Escaleruela

De Zaorejas hasta el Puente de San Pedro y un poco antes sale la pista del Tajo; desde de aquí en apenas dos kilómetros se nos presenta majestuosa la Cascada de la Escaleruela. También es otra de las cascadas estacionales y que nos es fácil verla en todo su esplendor. Hacía muhos años que no la había visto en todo su esplendor y entregando su tributo al Padre Tajo que por aquí ya empieza a bajar crecidito.

El Puente de San Pedro también nos ofrece una grata visión, este Tajo sigue bajando crecidito y desmadrado que se sale de su cauce y apenas nota el aporte que le llega por el Gallo, todo suma.

Cerca del Puente de San Pedro está la Cascada del Campillo; ya la conocía y además con agua, pero no con tanta como en estos días. Para llegar a  ella hay un camino que sigue el GR-113 Camino Natural del Tajo hasta una explanada donde hay sitio para aparcar; desde aquí seguiremos por un carril que pronto hace un fuerte descenso hasta el puente de La Herrería y al final de él parte a la derecha una esforzada senda que sube poco a poco para llegar a Villar de Cobeta. En apenas 25-30 minutos del puente vemos ya la impresionate cascada del Campillo que hace otro aporte extraordinario al Tajo, incrementando su caudal.

A lo largo del río hay muchas mas cascadas que habituamente no llevan caudal, pero en periodos como el que acabamos de pasar aporta mucho al río.

La vuelta por Trillo para ver como estaba por allí el rio, saliéndose de su cauce normal e inundando las orillas.

El Tajo llega a Entrepèñas donde se remansa para luego con el Guadiela, que se juntan en Bolarque, se trasvasa camino de tierras murcianas. Los medios de comunicación comentaban hace  hace escasemente 15 días, que el gobierbo había aprobado un trasvase de 60 hm3 en tres meses; seguramente, por la avaricia de unos pocos, se volverá a  ampliar ese cupo y no tardando mucho Entrepeñas, que esta hoy con casi 305,44 hm3, al 38,06% de su capacidad, volverá, ojala que no, a ser un desierto.

En homenaje al maestro José Luis Sampedro, y jugando con el título del libro “El río que nos lleva” que habla de nuestro Tajo, he titulado esta entrada como “El río que se llevan”.

 

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